La Bahía de Setúbal es parte del Club de las Bahías más Bellas del Mundo.

Es una bahía de aguas tranquilas dominadas por el estuario del Sado, la montaña de Arrábida y la península de Troia, y se caracteriza por su belleza escénica, su gran potencial turistico y la importancia de su entorno natural (Reserva Natural Estuario del Sado y el Parque Natural de Arrábida), que lo hace un lugar único, con un patrimonio natural excepcional a nivel internacional.

La Bahía de Setúbal, donde las aguas fluviales y marítimas se encuentran, es un lugar que nos invita a todo tipo de actividades náuticas de deporte, de recreación y de ocio, donde los delfines pueden hacer la sorpresa de su aparición y sus expresiones de bienvenida.

Setúbal es el principal centro geográfico y administrativo de la región de Sado y Arrábida.

Ciudad, que era de sal, conservas de pescado y naranjos, es ahora, cada vez más, una ciudad donde el turismo juega un papel fundamental, dadas las circunstancias excepcionales de la región para atraer a los turistas durante todo el año.

La bahía de Setúbal y el río Sado, que limitan toda su costa y su puerto de aguas abrigadas, sostienen una serie de actividades, como la pesca, aunque sin la fuerza de otros tiempos, sigue siendo muy importante para la gastronomía de la ciudad.

Setúbal, también conocida como “Ciudad de Río Azul” está dotado con excelentes hoteles, restaurantes, bares y terrazas y es uno de los destinos turísticos más atractivos de Portugal.

La península de Troya es un elemento clave del paisaje de la Ría de Sado y la Bahía de Setúbal, lo que constituye una de las principales entradas a lo largo de la costa del Alentejo.

Es un lugar de contrastes donde el desarrollo del turismo moderno contrasta con la ocupación romana, con más de 2000 años, donde sus islas oceánicas y playas de arena blanca que contrastan con la laguna interior de la Caldeira de Tróia, un verdadero santuario para aves, y donde hay muchos, tradiciones religiosos consagradas en las fiestas anuales dedicadas a la Srª de Troia.

En la época romana, Troia era un gran pueblo cuyos ocupantes se dedicaban a la recolección de mariscos y otros productos y su preparación y envío, que constituye el centro más importante de la salazón de pescado de todo el Imperio Romano del Occidente.